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lunes, 2 de julio de 2012


“Cuando me di cuenta que ya llegaba a la meta me emocioné”


El triatleta chillanejo y odontólogo Javier Salinas se preparó durante seis meses para competir en el Ironman de Niza, Francia, la prueba más dura del triatlón mundial, que se disputó 24 de junio.
Con temple de acero, encaró la extenuante carrera que constó de 3,86 kms. de natación, 180 kms. de ciclismo y 42,2 kms. de pedestrismo (carrera a pie o maratón), etapas que debía cubrir en un tiempo límite de 17 horas.  Dos mil competidores representantes de todas partes del mundo animaron la prueba, y Salinas  fue el único de esta tierra, cumpliendo su máximo sueño.
Desde Europa relata en exclusiva para LA DISCUSIÓN, detalles claves de su inolvidable vivencia
“Ahora después de una ronda de ibuprofenos y diclofenacos varios ya puedo caminar otra vez... en relación a la carrera, no puedo imaginar un día más perfecto, desde los días previos hasta el momento de largar salió todo como uno espera, creo que en gran medida por el entrenamiento realizado, pero sobre todo por las energías que llegaban desde Chile. A las 6.30 comenzó la etapa de nado. Súper dura la partida con 2.500 competidores tratando de pasar y tomar una buena posición en el agua, es complicado nadar en el mar ya que es fácil perder los puntos de referencia, mientras nadábamos en el fondo se veían las medusas acompañándonos durante toda la carrera. La verdad que me propuse hacer un nado suave para guardar energías, por eso cuando salgo del agua y veo 1 hora 17 fue un tremendo golpe de energía ( yo esperaba hacer 1 hora 30 o más) Salgo lleno de entusiasmo a buscar la bolsa con mi ropa de ciclismo, el trayecto lleno de gente alentándonos  y aplaudiéndonos, intenté mirar y tratar de grabar esos momentos en la retina”, narra Salinas.
“Cuando ya me cambié de ropa troto a mi bicicleta y cerca de 3 ó 4 minutos después llego, me subo  a la bicicleta y me doy cuenta que mis pulsaciones están casi normales, y las piernas enteras... a ponerle en la bici y ganar posiciones.  El ciclismo de Niza tiene la particularidad de empezar en el mar, subir a 1.100 metros de altura hasta un centro de esquí y luego volver al mar después,  en ese trayecto se pasa por muchos pueblitos en los cuales la gente siempre llenaba las calles para alentarnos.   Tras dos horas en la bicicleta llego a un pueblito en la precordillera y empieza una pequeña cuesta (10%) la cual no termina hasta casi 3 horas después... uf ya sintiendo dolor de espalda y piernas aproveché de cargar carbohidratos, hidratarme mucho y disfrutar la subida durísima que no terminaba nunca y se sumaba el calor de cerca de 30 grados. 
Increíble los paisajes que se ven de la costa azul y todo esto acompañado de helicópteros que se encargaban de la transmisión televisiva de la carrera.
Cerca de 6 horas después de la largada por fin empieza un plano y luego a bajar esas montañas. Ahí traté de recuperar lo perdido en la subida y bajé con todo lo que tenía, a 60 por hora en algunas partes. Aunque tratando de no arriesgar demasiado ya que a esa altura una caída podía significar no terminar la carrera o algo peor. A las 8 horas de carrera llego a Niza y dejo la bicicleta para ponerme las zapatillas y salir a correr, una francesita súper amable me pone bloqueador en la espalda con un masajito bastante
Motivador y me grita coraje!!!
Tomé mi redbull y al salir a correr noté que las piernas estaban impecables, y que mi ritmo se mantenía parejo, a medida que más corría me sentía mejor y además me daba cuenta que estaba cada vez más cerca de terminar mi primer Ironman. Corrí los 10 primeros kilómetros en 50 minutos y así seguí hasta el kilómetro 30 en el cual sentí que se me agotó la bencina, a ponerle cabeza con todo, como me dijo mi gran entrenador ( Nelson Rivera) “ un ironman se corre con la cabeza y no con las piernas”, describe el deportista antes de proseguir su relato.
“Traté de no pensar en el dolor de espalda, a esa altura la rodilla izquierda ya no se doblaba, y sentía muy raspados todos los dedos de los pies. Al ver el reloj me doy cuenta que si corro el maratón, los 42 kms. en menos de 4 horas podía bajar las 12 horas en el tiempo total, una meta impensada para mí antes de la carrera ( fueron 3 horas 45).  Cuando ya me doy cuenta que tengo que correr a la meta me emocioné y nuevamente traté de no perder ninguna de esas imágenes que estaba viviendo. Voy por un corredor de unos 100 metros agradeciendo a las tribunas que aplaudían, llego a la meta y se escucha por alto parlante: Javier Salinas, You are an ironman. Es ahí cuando te das cuenta  que todo los sacrificios y restricciones que implica una carrera así dieron su recompensa y valieron la pena. Sin duda, los últimos kilómetros son mérito de mis amigos y familia que en todo momento me enviaron sus energías. Siempre sentí que durante el trayecto estuve acompañado de mis seres queridos. Finalmente mi tiempo fue de 11 horas y 52 minutos. Le doy gracias a todos por ayudarme a cumplir mi sueño. En especial a
a la Municipalidad de Chillán, Team Poseidón, Sergesal, Munditur, a mi gran entrenador Nelson Rivera,  mi kinesiólogo deportivo Salvador Bustos, Sin duda a mi familia que fue fundamental y al Pollin Bocaz que es el gran responsable de mi amor por el deporte, gracias”, finaliza Salinas, emocionado.

FELICITACIONES A JAVIER SALINAS                                                                              www.ladiscusion.cl

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